¿Ser o no ser docente?

profesoraLo cierto es que esa cuestión, que quizá vaya más allá de lo que pueda soñar mi filosofía, jamás ha sido un gran dilema para mí. No creo que haya elegido ser docente, sino más bien la docencia fue la que me eligió a mí en el lugar y en el momento adecuados. Mi respuesta a su proposición no podría ser otra más que un sí.

Recuerdo que cuando estaba haciendo el bachillerato en Brasil, mi país de origen, mis compañeros y yo creamos un grupo de estudio para prepararnos el vestibular (examen equivalente a la selectividad española). Nos reuníamos una vez a la semana para hablar de nuestras dudas, realizar las actividades que nos resultaban más complejas y preparar los trabajos que teníamos que entregar. Casi siempre me pedían que subiera a la tarima para explicarles el tema que tocara. Desde luego no era porque yo supiera más que ellos, sino porque debía de transmitirles lo a gusto que me encontraba en aquella situación.

profesorCuando tocó elegir una carrera universitaria, mis dos primeras opciones tenían una clarísima relación con la docencia. Pensé primeramente en Letras y luego cambié a Biología, pero mis familiares más cercanos, varios de ellos por experiencia, se encargaron de advertirme sobre las infinitas dificultades que encontraría por el camino en el caso de que decidiera ser profesora. Al final escogí la carrera de Periodismo, que me proporcionó una experiencia universitaria maravillosa. En el último curso, conseguí una beca de colaboración en la facultad donde estudiaba para ayudar a la profesora de Redacción Periodística a preparar e impartir las clases. Fue entonces cuando probé el dulce sabor de la docencia universitaria y tuve la certeza de que esta, tarde o temprano, sería mi profesión.

Unos años más tarde, decidí volver a la universidad para hacer un postgrado y pensé: ¿por qué no hacerlo en el extranjero? Decidí venir a España a cursar un máster, el cual me abrió las puertas al doctorado y, consecuentemente, a la docencia. El Periodismo siempre me ha gustado mucho, pero me fascina aún más poder trabajar con los alumnos las materias teóricas y prácticas de la Comunicación y construir con ellos un escenario de aprendizaje continuo y compartido.

Ya ha pasado mucho tiempo desde que mis familiares me alertaron acerca de los obstáculos propios de la docencia. ¡Cuánta razón tenían! De hecho, antes de empezar el doctorado, mi director de tesis me preguntó si yo era consciente de todas las dificultades con las que tiene que lidiar un profesor y si aun así quería seguir adelante. Le miré fijamente a los ojos y, sin titubear, le dije que sí. Sí a todo y, por supuesto, a la docencia.

Si quieres saber a qué dificultades me refiero, algunas de ellas están reflejadas en este divertido vídeo (en inglés). Te recomiendo que lo veas, sobre todo si has optado por ser profesor. ¡Pero no te desanimes! Recuerda que las dificultades son inherentes a todas las profesiones y que la fuerza para superarlas se encuentra en el placer de trabajar en lo que de verdad nos apasiona.

 

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