China y las consecuencias de su desarrollo

Conocido es que el rápido desarrollo industrial, social y económico de China lleva varios años alterando el paradigma occidental de los mercados de materias primas (el del mercado de las manufacturas y el de las relaciones laborales los alteró hace décadas). Ya se da por supuesto que para que una empresa sea competitiva tiene que fabricar sus productos en China y a nadie sorprende que gran parte de los recursos naturales y energéticos de África, Sudamérica, Asia, Oceanía y Europa sean destinados a la industria del gigante asiático.

Tapa de alcantarilla amarrada con cadena

Tapa de alcantarilla amarrada con cadena

Lo que, no por previsible, aún puede sorprender a cualquier ciudadano del “decadente” mundo occidental son las consecuencias que sobre su vida cotidiana tiene el rápido desarrollo económico de China. Hay indicadores que, aunque no se utilicen por la ciencia económica para realizar sus análisis, son indicios de que existe un problema. Aunque pueda parecer surrealista, los ayuntamientos de España ya no saben qué hacer para evitar el robo sistemático de las tapas de hierro que cubren las alcantarillas y los pozos de registro de la red pública de saneamiento. En esta coyuntura algunos han optado por soldarlas y otros por “amarrarlas con cadenas y candados”.

La causa de esta situación es el alto precio que ha alcanzado la chatarra debido a la gran demanda de la industria china de este material. Y no sólo el hierro o el aluminio son codiciados por los “proveedores” del mercado chino. El cobre lo es aún más, hasta el punto de que el Gobierno de España ya ha tenido que legislar en lo relativo al mercadeo de chatarra de cobre (equiparándolo al del oro), pues ya es cotidiano el robo de cables de cobre en los tendidos eléctricos y telefónicos con los consiguientes cortes de suministro y pérdidas millonarias para las empresas distribuidoras y la sociedad en general.

 

Cementerio en Madrid

Cementerio en Madrid

Pero no son sólo las administraciones públicas y las grandes empresas los que sufren pérdidas millonarias, también los ciudadanos particulares padecen el desmantelamiento y robo sistemático de todo lo que contenga metal en sus instalaciones industriales, agrícolas, negocios y viviendas. Incluso en los cementerios se roban crucifijos, letras y objetos de bronce que adornan las tumbas de los difuntos. Es por este motivo que algunos se están empezando a “blindar con cercos de alambre de espino” como si se tratara de cárceles o campos de concentración, aunque en este caso no se pretende impedir que salgan “los de dentro”, sino más bien que no accedan “los que aún no tienen derecho de admisión” en tan exclusivo lugar.

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Cementerio de Vicálvaro en Madrid

En definitiva, teniendo en cuenta que al desarrollo de China y de la India aún les queda mucho camino por recorrer y que sus poblaciones son inmensas, no hace falta ser un “concienzudo economista” o un, tan de moda, “analista internacional” para prever que de este problema sólo hemos visto la punta del iceberg.

Lejos quedan ya los tiempos en los que algunos ingenuos recibíamos con escepticismo la muy cinematográfica y pseudocientífica teoría del “efecto mariposa”. Quizá con las prisas no nos dimos cuenta de dos detalles importantes: que la mariposa batía las alas en China y que se trataba de una metáfora, nada más. ¿Nada más?… y nada menos… (by J.L.G.)

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