Guerra de Siria

¿La guerra de Siria será el último despropósito en Oriente Medio?

Desgraciadamente ya hemos asumido que Oriente Medio es una zona conflictiva. Durante años se han sucedido guerras y actividad terrorista en una espiral que parece no tener fin, y aunque probablemente han sido diversas las causas y las coyunturas internacionales que han concurrido a lo largo de la historia y han favorecido esta situación, es preciso no perder la perspectiva histórica para tratar de entender cada conflicto.

Con el final de la Primera Guerra Mundial y la descomposición del Imperio Otomano, el territorio fue dividido según los intereses de las potencias vencedoras. Se crearon unidades territoriales denominadas “Mandatos de la Sociedad de Naciones” dependientes de Francia (Líbano y Siria) y de Gran Bretaña (Palestina –incluyendo la actual Jordania– e Irak).

En esta división, se dio prioridad a los intereses geopolíticos y económicos de las potencias vencedoras sobre otros factores que afectaban directamente a la población.

Los intereses económicos se basaban principalmente en el potencial petrolífero de la zona y los geopolíticos en el control de las rutas marítimas entre Europa y Asia a través del Canal de Suez y en la contención de una posible expansión de la Rusia proto-soviética en unos territorios sobre los que tradicionalmente la Rusia zarista había tenido pretensiones.

Por otro lado se juntó en un mismo país a territorios, pueblos, etnias, culturas y grupos religiosos diferentes que, o eran históricamente enemigos irreconciliables (musulmanes chiíes y sunníes) o pasarían a serlo al ser obligados a compartir patria (kurdos, armenios, drusos, cristianos, musulmanes, hebreos).

Con la transformación en países independientes de estos territorios durante las décadas de 1930 y 1940, se dio carta de naturaleza a una estructura territorial y política antinatural que, como ya hemos dicho, desde su origen sólo pretendía favorecer los intereses de los países vencedores de la Primera Guerra Mundial.

La posterior creación del estado de Israel supuso, desde el punto de vista político, social y militar, un nuevo e importante factor de distorsión en la zona.

En las décadas posteriores del siglo XX y XXI, la región ha vivido en un “equilibrio inestable” y ha sido un hervidero de tensiones y de guerras declaradas y veladas en las que directa o indirectamente han estado involucrados países de Oriente Medio (Israel, Egipto, Jordania, Siria, Líbano, Irak, Irán, Palestina, Arabia Saudí, Kuwait, Yemen, Afganistán, Chipre y Turquía) y otros con intereses económicos y políticos en la zona (EEUU, Rusia, Francia o Gran Bretaña).

Yom Kippur

La gestión que se ha venido haciendo de la situación por parte de los gobernantes de estas potencias regionales y mundiales ha sido cuanto menos cuestionable, pues en gran medida, ha contribuido a enquistar los conflictos (cuando no a promoverlos).

Como consecuencia de todo ello, se ha llegado a una situación catastrófica para el presente y más que incierta para el futuro de gran parte de la región que se ha tornado inhabitable para la población. Además, se están perdiendo las estructuras sociales, políticas y económicas que se habían conformado en las últimas décadas, por lo que la recuperación será larga y difícil.

Teniendo en cuenta también los factores religiosos, que casi siempre lastran la política en los países musulmanes y en Israel, la solución se hace más compleja. Pero no por ello se debería de dejar de intentar buscar soluciones realistas, coherentes y lo más justas posibles para los pueblos de la región.

Quizá lo más urgente en estos momentos sea impedir la financiación de los grupos terroristas que operan en la zona. Pero a continuación, si de verdad se quiere solucionar definitivamente el problema, todos los países y organismos internacionales implicados tienen que tener muy presentes los errores que todos han cometido en el pasado, trazar conjuntamente una estrategia clara, comprometerse a llevarla a cabo sin excepciones y dotar al proceso de todos los implementos necesarios para que llegue a buen fin. De no ser así, lo más probable es que esta no sea más que otra etapa de un proceso indefinido de fracaso de la diplomacia internacional y de sufrimiento para la población.

Anuncios

Un pensamiento en “¿La guerra de Siria será el último despropósito en Oriente Medio?

  1. Temo pensar que no. En Occidente el jefe (EEUU) y su tesorero (Israel) padecen una severa paranoia y a traés de la OTAN siempre han arrastrado al resto de la comunidad hacia sus posiciones. Lo peor es que, si bien las guerras todas son despreciables, las suyas no son para nada nuestras y ya estamos empezando a pagar muy caro nuestra forzada complicidad. Comenzamos a ser víctimas por hacerles de escudo. ¡Qué pena me da, Flávia!

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s