De gato celoso a gato deportista

Érase una vez un gato y un hámster que presumían de una gran amistad. Un día, viendo al hámster corriendo en una de sus ruedecitas, pensó que él también debería tener su propia rueda. El problema estaba en las dimensiones de las ruedas de su amigo. Él entonces se dio un paseo por la casa, observando detenidamente todos los muebles y electrodomésticos. De repente, dijo: “¡He encontrado mi rueda!”.

Los dueños de esta extraordinaria pareja de amigos creyeron que el minino actuó movido por los celos, lo que le hizo transformarse en un deportista. Y tú, ¿qué opinas?

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