Abierto el plazo de solicitud de la nacionalidad española para los judíos sefardíes

pasaporte españolYa está habilitada la web a través de la que podrán solicitar la nacionalidad española los descendientes de los judíos sefardíes que fueron expulsados de España en el siglo XV. En este sitio web, que depende del Ministerio de Justicia, están disponibles la información relativa al procedimiento a seguir y el formulario online de solicitud de nacionalidad española para sefardíes de origen español.

A partir de ahora, cualquier persona interesada en obtener la nacionalidad española por esta vía, podrá realizar telemáticamente su solicitud para iniciar un proceso que constará de varias fases. Antes de iniciar el procedimiento, es conveniente consultar la reciente publicación efectuada en el Boletín Oficial del Estado (BOE) con los criterios de aplicación de la ley de concesión de la nacionalidad española a los sefardíes originarios de España.

Nacionalidad española para judíos sefardíes

El Congreso de los Diputados de España aprobó definitivamente, el pasado jueves 11 de junio de 2015, la ley para el otorgamiento de la nacionalidad española a las personas de origen judío sefardí. Con esta medida, se pretende restituir los derechos a los descendientes de los judíos que fueron expulsados del territorio español en el siglo XV.

Según el ministro de justicia, Rafael Catalá, “esta norma dice mucho de lo que fuimos, de lo que somos y de los que queremos seguir siendo: una España abierta, diversa y tolerante”. Catalá señaló, asimismo, que se trata de recuperar un tiempo histórico, rehabilitando a aquellas personas que han conservado durante siglos tanto la cultura como la lengua de sus antepasados sefardíes de origen español.

En la normativa aprobada se contempla el pago de una tasa de 100 euros a los interesados que inicien el proceso de obtención de la nacionalidad española, cuantía que no les será devuelta en el caso de que se les deniegue la solicitud. Una vez iniciado el procedimiento, los descendientes de judíos sefardíes deberán personarse ante notario cuando este les cite en España para presentar los originales de toda la documentación aportada. La última etapa del proceso, que incluye juramento o promesa de la constitución española y fidelidad al rey, podrá llevarse a cabo en un Registro Civil consultar en el país de origen del peticionario.

La ley entrará en vigor el próximo 1 de octubre y tendrá una vigencia de tres años, plazo con el que los solicitantes contarán para acreditar su condición de descendientes de judíos sefardíes. Los requisitos para la concesión de la ciudadanía española ya han sido publicados en este blog. De acuerdo con el “Proyecto de ley en materia de concesión de la nacionalidad española a los sefardíes originarios de España”, los descendientes que obtengan la ciudadanía española podrán conservar su nacionalidad por lugar de nacimiento.

Aprobada la ley de concesión de nacionalidad española a los judíos sefardíes

Ha sido aprobado por unanimidad, el 25 de marzo de 2015 en el Congreso de los Diputados de España, el proyecto de ley para el otorgamiento de la nacionalidad española a las personas de origen judío sefardí. Ahora solo falta que sea corroborado o modificado por la Cámara Alta (Senado).

En el texto se establecen los requisitos que se tendrán en cuenta, valorados globalmente, para estudiar las concesiones de ciudadanía española. Entre ellos cabe destacar los siguientes:

  • Certificados expedidos por las comunidades judías competentes en el país de origen del peticionario.
  • Comprobar el conocimiento del idioma ladino o haketía.
  • Acreditar matrimonio celebrado según el régimen y tradiciones de Castilla.
  • Demostrar la realización de estudios de historia y cultura españolas.
  • Justificar la realización habitual de beneficencia a favor de personas o instituciones españolas, la realización de actividades culturales o económicas en España o colaborar con asociaciones culturales sefardíes.
  • Otras circunstancias que demuestren su condición de sefardí originario de España y su especial vinculación con este país.

Además se requerirá la superación de una prueba de conocimiento básico de la lengua española y otra de la cultura y realidad social de España. Ambos exámenes serán elaborados por el Instituto Cervantes.

Asimismo, se establece que no se cobrará ninguna tasa al presentar la solicitud, aunque se deja abierta la posibilidad de que el Ministerio de Justicia pueda establecer tasas para alguna de las fases avanzadas del procedimiento.

Las solicitudes se presentarán a través de una plataforma electrónica habilitada para ello. Una vez revisada la solicitud por un notario encomendado por el Ministerio de Justicia, si éste determina que queda probada la condición de sefardí, entonces se citará al interesado a una entrevista en la que, además, deberá aportar los documentos originales que se estime oportuno. En el trámite de la entrevista, en algunos supuestos, el solicitante podrá ser representado por una persona autorizada por él.

¿A dónde fueron los judíos sefardíes expulsados de España y Portugal en el siglo XV?

La mayoría de los judíos sefardíes optaron por el bautismo y permanecieron en los lugares en los que residían. Los que decidieron no renunciar a su fe, al ser expulsados de los reinos de Castilla y de Aragón en 1492, emigraron a diversos territorios ribereños del Mar Mediterráneo y, en menor medida, a alguno de los pocos reinos del resto de Europa que aún no habían expulsado a sus judíos (hay que tener en cuenta que España –reinos de Castilla y Aragón– y Portugal fueron de los últimos reinos europeos en tomar la decisión de expulsar a los judíos que vivían en sus territorios. El resto de reinos europeos los habían expulsado en los siglos anteriores).

Los destinos más relevantes de los judíos sefardíes procedentes de España fueron:

  • El reino de Portugal.
  • El reino de Navarra.
  • Los Estados de la Península italiana (territorios que no pertenecían a Aragón ni a la Santa Sede).
  • El norte de África y Oriente Medio (territorios que, en su mayoría, después pasaron a manos del Imperio Otomano y hoy forman parte de Marruecos, Argelia ,Túnez, Libia, Egipto, Palestina, Líbano, Israel, Siria).
  • El Imperio Otomano (territorios que hoy pertenecen a diversos países: Turquía, Grecia, Macedonia, Bulgaria, Serbia, Montenegro, Bosnia Herzegovina, Kosovo, Albania, Ucrania, Rusia, Rumanía).

Con la expansión territorial del Imperio Otomano, los sefardíes también se instalaron en algunos de los nuevos territorios (Hungría, Moldavia).

Máxima expansión del Imperio Otomano

Máxima expansión del Imperio Otomano

Tras la expulsión, algunos de los judíos hispanos que no tuvieron suerte en sus destinos retornaron a España en los años posteriores y optaron por el bautismo.

Los judíos españoles que habían emigrado a Portugal, posteriormente fueron expulsados junto con los judíos portugueses. Los principales destinos de este colectivo fueron Flandes (Holanda y Bélgica), Inglaterra, el norte de África y las colonias portuguesas (sobre todo Brasil).

Los judíos que habían elegido como destino el reino de Navarra también fueron expulsados junto con los judíos locales y acabaron cruzando la frontera francesa y estableciéndose en la ciudad de Bayona.

Asimismo, es probable que durante el proceso de colonización del Nuevo Mundo, un buen número de judíos sefardíes se dirigieran a la América hispana como también lo hicieron los conversos que se habían quedado en la península.

Tras la primera Guerra Mundial, la desintegración del Imperio Otomano y la nueva realidad política, social y económica de algunos de los territorios que lo formaban avocaron a un número considerable de sefardíes a emigrar (sobre todo a Francia y Estados Unidos).

Durante la II Guerra Mundial un gran número de judíos sefardíes huyeron de la persecución a la que fueron sometidos en la Europa dominada por los países del Eje y se instalaron en Estados Unidos, Brasil, Argentina, Chile, México, Canadá y otros países de Latino América.

A partir de la finalización de la II Guerra Mundial muchos judíos sefardíes de todo el mundo emigraron a Israel.

Portugal otorgará la ciudadanía a los descendientes de los judíos sefardíes

El gobierno portugués ha aprobado esta semana los cambios en la ley de 2013 que permitirá a los descendientes de los judíos sefardíes obtener la ciudadanía portuguesa.

Se estima que esta ley se podrá empezar a aplicar a partir de marzo de 2015. En virtud de esta nueva legislación, Portugal concederá la nacionalidad a quienes puedan demostrar mediante pruebas objetivas (nombres, lenguaje, ascendencia, etc.) su descendencia de los judíos sefardíes expulsados de territorio portugués hace cinco siglos.

En el proceso no será relevante la religión que profese el solicitante y, como en cualquier otro supuesto de otorgamiento de nacionalidad, la normativa portuguesa exigirá que el solicitante no tenga antecedentes penales.

Respecto a la determinación inequívoca de la ascendencia sefardí, hay algunos factores a tener en cuenta que dificultarán mucho el proceso:

  • Los judíos llevaban viviendo en la península ibérica quince siglos (culturalmente no tenían apenas diferencias con sus vecinos cristianos).
  • Han pasado quinientos años desde la expulsión.
  • En el momento de la expulsión había en Portugal un gran número de judíos procedentes de España (de donde también habían sido expulsados) y que tenían apellidos españoles.
  • La mayoría de los judíos se bautizaron para no ser expulsados y se quedaron en Portugal.
  • Durante los siguientes siglos, muchos de estos judíos conversos emigraron paulatinamente a las colonias portuguesas (sobre todo a Brasil).
  • Tanto los judíos portugueses como los españoles utilizaban ya en el siglo XV los mismos apellidos que los cristianos (viejos o nuevos). Los pocos que aún no lo hacían y optaron por el bautismo, abandonaron definitivamente los apellidos hebraicos.
  • Los nombres de origen bíblico se han utilizado frecuentemente por cristianos tanto en Europa como en Iberoamérica durante los siglos XIX y XX.
  • Un gran número de los judíos expulsados de Portugal fueron a Brasil, adonde ya habían emigrado judíos portugueses antes de la expulsión.

Por lo tanto, en toda Iberoamérica, pero sobre todo en Brasil, cualquier persona que porte o tenga en su linaje apellidos portugueses o españoles podría ser descendiente de judíos sefardíes. Lo mismo ocurriría con aquellas personas que tengan antepasados con nombres de origen bíblico.

En definitiva, si tienes interés en obtener la nacionalidad portuguesa (y por extensión la ciudadanía de la Unión Europea), no te quedes con la duda y solicítala cuando esté abierto el plazo. Ante la dificultad que va a tener la administración portuguesa para determinar inequívocamente el origen sefardí de cualquier persona de origen portugués o español que lo solicite (casi imposible dadas las circunstancias y el tiempo transcurrido), podría ocurrir que finalmente se otorgue de forma masiva la ciudadanía.

Apellidos españoles: origen y tipologías

by J.L.G.

Debido al sobrevenido interés por conocer los apellidos serfardíes, dedicaremos este post a explicar brevemente las tipologías en las que se clasifican los apellidos españoles.

  • Apellidos patronímicos

Estos apellidos hacen referencia al nombre del padre de la persona que lo recibía. La mayoría de los apellidos patronímicos españoles se formaron añadiendo al nombre el sufijo “ez” (Gonzalo/González), en Valencia y Cataluña el sufijo “is” (Pere/Peris) y en el País Vasco y Navarra el sufijo “iz” (Mendo/Méndiz). También se forman con el nombre del padre, sin ninguna modificación (Martín), o  con éste precedido de la preposición “de” (de Miguel).

  • Apellidos toponímicos

Este tipo de apellidos indican el lugar de nacimiento o residencia de la persona que lo recibía y se refieren a localidades, accidentes geográficos o construcciones (Ávila, Río, Puente). Estos apellidos a veces conservan las preposiciones “de” (de Ávila), “del” (del Río), “de la” (de la Fuente), “de los” (de los Molinos), “de las” (de las Heras).

  • Apellidos referidos a oficios

Esta tipología de apellidos indicaba la profesión, cargo o condición social (Zapatero, Alcalde, Marqués).

  • Apellidos referidos a rasgos físicos, familiares o morales

Algunos ejemplos de este tipo de apellidos pueden ser: Gordo, Bravo, Casado.

  • Apellidos relativos a las circunstancias del nacimiento

Algunos de ellos referidos a la iglesia, sus santos y advocaciones (Expósito, Tirado, San Martín, Iglesias, Bastardo).

  • Otros apellidos referidos a animales, objetos y vegetales

Algunos ejemplos serían: Borrego, Cuervo, Pino, Celemín.

Además, hay que tener en cuenta que un mismo apellido español puede tener pequeñas variaciones en función de la zona geográfica de la península ibérica en la que se aplicó. En otros casos, las diferencias proceden del mantenimiento de la forma arcaica (Jiménez/Ximénez, Córdoba/Córdova). Asimismo, existen apellidos de origen extranjero que fueron castellanizados (Cunha/Acuña).

Apellidos sefardíes (judeoespañoles)

by J.L.G.

El interés por conocer los apellidos españoles de origen sefardí ha aumentado considerablemente en los últimos meses debido al anuncio del gobierno de España de la posibilidad de otorgar la nacionalidad española, manteniendo la propia, a aquellos descendientes de los judíos sefardíes que fueron expulsados de su territorio a finales del sigo XV. Como consecuencia de este interés, circulan por la Red multitud de listas de supuestos apellidos sefardíes.

Sobre este particular, conviene aclarar que este tipo de listadoslo serían válidos si se refirieran a apellidos de origen inequívocamente hebraico o a las variaciones endémicas que hubieran sufrido los apellidos españoles durante los últimos 500 años en los lugares donde se establecieron las comunidades sefarditas tras la expulsión. De no ser así, estos listados no aportan nada nuevo, pues el resto de apellidos españoles han sido heredados indistintamente por cristianos (“viejos” y “nuevos”), judíos y moriscos de origen español.

Tampoco son fiables las informaciones que asignan origen sefardí a algunas tipologías concretas de apellidos españoles. Una de las ideas más extendidas entre la población sobre este asunto atribuye este origen a apellidos que se refieren a objetos (Ballesta, Espada….), colores (Blanco, Rojo….) o topónimos (Ávila, Toledo, Madrid….). Pero esta teoría no tiene ninguna base científica, puesto que tanto este tipo de apellidos como los patronímicos (García, Sánchez, Martínez…) u otros referidos a oficios (Tejero, Zapatero, Tejedor….), a características físicas (Gordo, Delgado, Bermejo….), a cualidades personales (Leal, Valiente, Bueno…) y a lugares o accidentes geográficos (Río, Laguna, Cerro, Cabezas, Llano….) se asignaban indistintamente a los habitantes de cualquier origen religioso. Asimismo, los que se refieren a la iglesia (Iglesia, Iglesias…) o a sus santos y advocaciones (San Martín, Santa Ana, Santa María…) se solían aplicar para los niños expósitos.

Teniendo en cuenta que la mayoría de los judíos españoles, por diferentes motivos, fueron incorporando los apellidos no hebraicos al linaje de sus familias, determinar el origen sefardí de una persona basándose exclusivamente en los apellidos de origen español es tarea muy complicada, por no decir imposible.

Pero precisamente esta dificultad es la que podría abrir la puerta a un gran número de posibles otorgamientos de nacionalidad, debido a que con el resto de criterios que se barajan para considerar el posible origen sefardí, tampoco será fácil determinar con absoluta certeza el origen, debido al tiempo transcurrido (500 años) y a los avatares que han tenido estas comunidades y sus individuos en los lugares donde se establecieron inicialmente o donde migraron después. Estas circunstancias podrían suponer que, en la práctica, si se aplican criterios estrictos, casi nadie pueda obtener la nacionalidad y si se aplican criterios más laxos, prácticamente todas las personas de origen español estarían en disposición de obtenerla.

Además, hay que tener en cuenta la laxitud aplicada por el  gobierno de España en recientes procesos de otorgamiento masivo de permisos de residencia a extranjeros que, con o sin raíces españolas, residían ilegalmente en España. En estos casos se llegó a aceptar como prueba de residencia efectiva en España durante el periodo de referencia determinado el haber pagado alguna factura de electricidad o gas , haber pagado alquiler, haber recibido atención sanitaria pública, haber sido sancionado por la policía o la administración, tener abierta una cuenta bancaria, estar empadronado en algún ayuntamiento, haber recibido asistencia por alguna organización caritativa… en definitiva, prácticamente cualquier extranjero de los que estaban en ese momento residiendo ilegalmente en España pudieron acreditar su arraigo y obtener el permiso de residencia o la nacionalidad según los casos.

A la hora de confirmar el origen español de su apellido, tenga en cuenta que además de la versión castellana muchos tienen versiones regionales (gallegas, valencianas, mallorquinas, menorquinas, aragonesas, catalanas, navarras, vascas, leonesas, etc.), pero todas ellas son españolas. Además, en las versiones castellanas más arcaicas, que serían las que más probablemente portarían muchos de los sefardíes cuando fueron expulsados, pueden confundirse fácilmente con las versiones portuguesas actuales de estos mismos apellidos (dos ejemplos: en aquel momento se utilizaba en castellano la “ç”  (Mendoça/Mendoza) y se utilizaban indistintamente la “s” y la “z” (Quirós/Quiroz) para escribir el mismo apellido).

Por lo tanto, ante la duda y si usted tiene la certeza de que su apellido es de origen español y tiene algún interés en conseguir la nacionalidad española, debería plantearse seriamente iniciar los trámites pertinentes para conseguirla cuando se abra el plazo. No vaya a suceder que, llegado el momento, tenga la sensación de haber sido el único “tonto” que no lo consiguió por no haberlo pedido pensando que se aplicarían criterios “rigurosos” en la resolución de las solicitudes…