Dime cómo escribes…

¿Has pensado alguna vez en que tu escritura puede revelar trazos de tu personalidad? Estudios científicos comprueban que nuestra identidad se materializa en nuestra forma de escribir. La grafopsicología es una ciencia extraordinaria a la que no había tenido la oportunidad de acercarme hasta esta semana, en una conferencia impartida en la Universidad Rey Juan Carlos por el profesor Rafael Cruz Casado, presidente de la Asociación Internacional de Psicología de la Escritura (AIPS España).

Para adentrarse en el mundo de la grafopsicología es importante saber que quién gobierna la escritura es nuestro lado inconsciente. “Quien escribe realmente es el cerebro. Somos como escribimos y escribimos como somos”, sentenció Cruz Casado al empezar su discurso.

Por esta razón, falsear nuestra propia escritura no resulta una tarea sencilla. Según la ley del flujo y del reflujo, cuando intentamos escribir de una manera diferente, lo que estamos haciendo es intentar que el consciente domine la escritura, reprimiendo así el inconsciente. El problema está en que no logramos mantener esa dominancia del consciente todo el tiempo. En ocasiones, el inconsciente se deja ver y nuestro estilo personal queda claro en las huellas gráficas que vamos dejando sobre el papel.

No debe de ser nada fácil engañar a un grafólogo experimentado y reconocido como Cruz Casado. De hecho, observando su forma científica y metódica de trabajar, yo diría que es imposible hacerlo. Durante el evento, el profesor expuso una serie de estilos de escritura mediante los cuales se puede observar -con extremada facilidad para él- los rasgos psicológicos de sus autores. “Cada persona maneja cientos de microgestos gráficos que identifican su personalidad”, explicó.

Pese a que nuestra escritura vaya cambiando con el paso del tiempo, lo cierto es que el profesional de la grafología es capaz de descifrar los traumas que vivimos en la infancia y de decir, entre otras cosas, si somos personas generosas, justas, egoístas o incluso si tenemos tendencia a la infidelidad. Por este motivo, el análisis grafológico resulta de gran utilidad para los psicólogos, los peritos judiciales o los profesionales del área de recursos humanos.

Rafael Cruz Casado incidió en la importancia de formar a los maestros en la disciplina de psicología de la escritura para que puedan conocer en profundidad a los niños. “En la escritura del niño se detecta absolutamente todo, incluso si está sufriendo acoso. A través de la escritura se puede detectar si el desarrollo madurativo y el cronológico van a la par”, aseveró.

El presidente de la AIPS España comentó que existen 43 leyes de la grafología que son aplicables a todos los seres humanos independientemente del idioma, por lo que son consideradas universales. Los individuos violentos, por ejemplo, suelen marcar mucho la parte baja de letras como la q, la f o la g. Si, por el contrario, una mujer tiende a emplear mayor presión sobre el papel al trazar la parte superior de las letras, esto significa que está embarazada, que tiene el período o que tiene una enfermedad genitourinaria.

La grafopsicología es un área muy amplia, pero carece de visibilidad en el ámbito académico. Aún siguen existiendo muchos prejuicios en torno a la validez de esta ciencia por el mero hecho de no conocerla. Descifrar la escritura de una persona a la vez que se analizan sus rasgos psicológicos desde la infancia hasta la edad actual requiere una formación específica en la que se estudian todas las peculiaridades de la escritura humana. Saber quiénes somos, cómo pensamos, cómo actuamos o como afrontamos diferentes situaciones en nuestra vida es posible con un solo vistazo a nuestra caligrafía. ¿Te atreves a probarlo?

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