¿A dónde fueron los judíos sefardíes expulsados de España y Portugal en el siglo XV?

La mayoría de los judíos sefardíes optaron por el bautismo y permanecieron en los lugares en los que residían. Los que decidieron no renunciar a su fe, al ser expulsados de los reinos de Castilla y de Aragón en 1492, emigraron a diversos territorios ribereños del Mar Mediterráneo y, en menor medida, a alguno de los pocos reinos del resto de Europa que aún no habían expulsado a sus judíos (hay que tener en cuenta que España –reinos de Castilla y Aragón– y Portugal fueron de los últimos reinos europeos en tomar la decisión de expulsar a los judíos que vivían en sus territorios. El resto de reinos europeos los habían expulsado en los siglos anteriores).

Los destinos más relevantes de los judíos sefardíes procedentes de España fueron:

  • El reino de Portugal.
  • El reino de Navarra.
  • Los Estados de la Península italiana (territorios que no pertenecían a Aragón ni a la Santa Sede).
  • El norte de África y Oriente Medio (territorios que, en su mayoría, después pasaron a manos del Imperio Otomano y hoy forman parte de Marruecos, Argelia ,Túnez, Libia, Egipto, Palestina, Líbano, Israel, Siria).
  • El Imperio Otomano (territorios que hoy pertenecen a diversos países: Turquía, Grecia, Macedonia, Bulgaria, Serbia, Montenegro, Bosnia Herzegovina, Kosovo, Albania, Ucrania, Rusia, Rumanía).

Con la expansión territorial del Imperio Otomano, los sefardíes también se instalaron en algunos de los nuevos territorios (Hungría, Moldavia).

Máxima expansión del Imperio Otomano

Máxima expansión del Imperio Otomano

Tras la expulsión, algunos de los judíos hispanos que no tuvieron suerte en sus destinos retornaron a España en los años posteriores y optaron por el bautismo.

Los judíos españoles que habían emigrado a Portugal, posteriormente fueron expulsados junto con los judíos portugueses. Los principales destinos de este colectivo fueron Flandes (Holanda y Bélgica), Inglaterra, el norte de África y las colonias portuguesas (sobre todo Brasil).

Los judíos que habían elegido como destino el reino de Navarra también fueron expulsados junto con los judíos locales y acabaron cruzando la frontera francesa y estableciéndose en la ciudad de Bayona.

Asimismo, es probable que durante el proceso de colonización del Nuevo Mundo, un buen número de judíos sefardíes se dirigieran a la América hispana como también lo hicieron los conversos que se habían quedado en la península.

Tras la primera Guerra Mundial, la desintegración del Imperio Otomano y la nueva realidad política, social y económica de algunos de los territorios que lo formaban avocaron a un número considerable de sefardíes a emigrar (sobre todo a Francia y Estados Unidos).

Durante la II Guerra Mundial un gran número de judíos sefardíes huyeron de la persecución a la que fueron sometidos en la Europa dominada por los países del Eje y se instalaron en Estados Unidos, Brasil, Argentina, Chile, México, Canadá y otros países de Latino América.

A partir de la finalización de la II Guerra Mundial muchos judíos sefardíes de todo el mundo emigraron a Israel.

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Portugal concederá cidadania a descendentes de judeus sefarditas

O governo português aprovou esta semana as mudanças na lei de 2013 que permitirá que os descendentes dos judeus sefarditas obtenham a cidadania portuguesa. A aplicação desta lei poderá ser efetiva a partir de março de 2015. Com esta nova legislação, Portugal concederá a nacionalidade a todos aqueles que demonstrem com provas objetivas (nomes, linguagem, ascendência, etc.) a sua descendência dos judeus sefarditas expulsos do território português cinco séculos atrás.

No processo de concessão da cidadania, não será relevante a religião do peticionário. Como em qualquer outro trâmite de obtenção de nacionalidade, a normativa portuguesa exigirá que o candidato apresente uma certidão de antecedentes criminais.

Em relação à determinação inequívoca da ascendência sefardita, existem alguns fatores a considerar que farão com que este processo seja bastante complicado:

  • Os judeus viveram quinze séculos na Península Ibérica antes de serem expulsos, o que significa que culturalmente quase não se diferenciavam dos seus vizinhos cristãos.
  • Já passaram quinhentos anos desde que foram expulsos.
  • No momento da expulsão, havia em Portugal um número significativo de judeus procedentes da Espanha, país de onde também haviam sido expulsos, e que tinham sobrenomes espanhóis.
  • Grande parte dos judeus se batizaram para não serem expulsos e acabaram ficando em Portugal.
  • Durante os séculos seguintes, muitos desses judeus convertidos emigraram paulatinamente às colônias portuguesas (principalmente ao Brasil).
  • Tanto os judeus portugueses quanto os espanhóis usavam, já no século XV, os mesmos sobrenomes que os cristãos (velhos e novos). Os poucos que não o fizeram e optaram por ser batizados, abandonaram definitivamente os sobrenomes hebraicos.
  • Os nomes de origem bíblica foram frequentemente utilizados pelos cristãos tanto na Europa, quanto na América Latina durante os séculos XIX e XX.
  • Um grande número de judeus expulsos de Portugal se mudou para o Brasil, onde já havia imigrantes judeus que chegaram antes mesmo da expulsão.

Portanto, em toda a América Latina, especialmente no Brasil, qualquer pessoa com sobrenomes portugueses ou espanhóis –ou com estes sobrenomes na própria linhagem familiar– poderia ser descendente dos judeus sefarditas. Da mesma forma, qualquer pessoa que tenha algum antepassado com nome de origem bíblica também poderia ser dessa descendência.

Em suma, se você está interessado em obter a nacionalidade portuguesa (e, com ela, ser cidadão da União Europeia), não fique com a dúvida e dê entrada no processo quando o prazo estiver aberto. Devido à dificuldade que a administração portuguesa encontrará quando tiver que determinar de forma inequívoca a origem sefardita de qualquer pessoa com ascendência portuguesa ou espanhola (o que é quase impossível dadas as circunstâncias e o tempo decorrido), poderia acontecer que, no fim das contas, a cidadania seja concedida massivamente.

Portugal otorgará la ciudadanía a los descendientes de los judíos sefardíes

El gobierno portugués ha aprobado esta semana los cambios en la ley de 2013 que permitirá a los descendientes de los judíos sefardíes obtener la ciudadanía portuguesa.

Se estima que esta ley se podrá empezar a aplicar a partir de marzo de 2015. En virtud de esta nueva legislación, Portugal concederá la nacionalidad a quienes puedan demostrar mediante pruebas objetivas (nombres, lenguaje, ascendencia, etc.) su descendencia de los judíos sefardíes expulsados de territorio portugués hace cinco siglos.

En el proceso no será relevante la religión que profese el solicitante y, como en cualquier otro supuesto de otorgamiento de nacionalidad, la normativa portuguesa exigirá que el solicitante no tenga antecedentes penales.

Respecto a la determinación inequívoca de la ascendencia sefardí, hay algunos factores a tener en cuenta que dificultarán mucho el proceso:

  • Los judíos llevaban viviendo en la península ibérica quince siglos (culturalmente no tenían apenas diferencias con sus vecinos cristianos).
  • Han pasado quinientos años desde la expulsión.
  • En el momento de la expulsión había en Portugal un gran número de judíos procedentes de España (de donde también habían sido expulsados) y que tenían apellidos españoles.
  • La mayoría de los judíos se bautizaron para no ser expulsados y se quedaron en Portugal.
  • Durante los siguientes siglos, muchos de estos judíos conversos emigraron paulatinamente a las colonias portuguesas (sobre todo a Brasil).
  • Tanto los judíos portugueses como los españoles utilizaban ya en el siglo XV los mismos apellidos que los cristianos (viejos o nuevos). Los pocos que aún no lo hacían y optaron por el bautismo, abandonaron definitivamente los apellidos hebraicos.
  • Los nombres de origen bíblico se han utilizado frecuentemente por cristianos tanto en Europa como en Iberoamérica durante los siglos XIX y XX.
  • Un gran número de los judíos expulsados de Portugal fueron a Brasil, adonde ya habían emigrado judíos portugueses antes de la expulsión.

Por lo tanto, en toda Iberoamérica, pero sobre todo en Brasil, cualquier persona que porte o tenga en su linaje apellidos portugueses o españoles podría ser descendiente de judíos sefardíes. Lo mismo ocurriría con aquellas personas que tengan antepasados con nombres de origen bíblico.

En definitiva, si tienes interés en obtener la nacionalidad portuguesa (y por extensión la ciudadanía de la Unión Europea), no te quedes con la duda y solicítala cuando esté abierto el plazo. Ante la dificultad que va a tener la administración portuguesa para determinar inequívocamente el origen sefardí de cualquier persona de origen portugués o español que lo solicite (casi imposible dadas las circunstancias y el tiempo transcurrido), podría ocurrir que finalmente se otorgue de forma masiva la ciudadanía.

Sobrenomes sefarditas (judeu-espanhóis)

by J.L.G.

O interesse em conhecer os sobrenomes espanhóis de origem sefardita aumentou drasticamente nos últimos meses devido ao anúncio do governo da Espanha sobre a possibilidade de conceder a nacionalidade espanhola, conservando a própria nacionalidade, aos descendentes dos judeus que foram expulsos no final no século XV. Como conseqüência desse interesse, circulam pela Internet inúmeras listas com hipotéticos sobrenomes sefarditas.

Convém esclarecer que esse tipo de lista só poderia ser válida se contivesse os sobrenomes de origem univocamente hebraica ou as variações sofridas pelos sobrenomes espanhóis durante os últimos 500 anos nos lugares onde as comunidades sefarditas se estabeleceram depois da expulsão. Caso contrário, essas listas não revelam nada, pois o resto de sobrenomes espanhóis foram herdados pelos cristãos (“velhos” e “novos”), judeus e mouros de origem espanhola.

As informações que vinculam a origem sefardita a alguns tipos concretos de sobrenomes espanhóis tampouco são de confiança. Existe uma tendência generalizada a atribuir essa origem aos sobrenomes que se referem a objetos (Ballesta, Espada…), cores (Blanco, Rojo…) ou topônimos (Ávila, Toledo, Madrid…). Mas essa teoria não tem respaldo científico, porque tanto esse tipo de sobrenomes, quanto os patronímicos (García, Sánchez, Martínez…) ou os que se referem a ofícios (Tejero, Zapatero, Tejedor…), características físicas (Gordo, Delgado, Bermejo…), qualidades (Leal, Valiente, Bueno…) e lugares ou acidentes geográficos (Río, Laguna, Cerro, Cabezas, Llano…) se atribuíam sem critério às pessoas de qualquer religião. Além disso, era comum colocar os sobrenomes que se referem à igreja (Iglesia, Iglesias…) ou aos santos e invocações (San Martín, Santa Ana, Santa María…) às crianças abandonadas.

Considerando que a maioria dos judeus espanhóis, por diferentes motivos, foram adotando os sobrenomes que não eram hebraicos, determinar a origem sefardita de uma pessoa analisando exclusivamente os sobrenomes de origem espanhola é uma missão muito complicada, para não dizer impossível.

Porém, essa dificuldade poderia abrir as portas a um infinito número de possibilidades de conseguir a cidadania, porque com o resto de critérios que poderiam definir a origem sefardita, tampouco será fácil determiná-la com certeza absoluta por causa dos anos já passados (500 anos) e das vicissitudes dessas comunidades e seus indivíduos nos lugares onde se estabeleceram inicialmente e aonde emigraram depois. Essas circunstâncias poderiam significar que, na prática, se os critérios são estritos, quase ninguém vai conseguir a nacionalidade; se os critérios não são estritos, praticamente todas as pessoas de origem espanhola teriam direito à cidadania.

Além do mais, é preciso recordar os requisitos mínimos exigidos pelo governo da Espanha nos recentes processos de concessão massiva de residência legal aos estrangeiros que, com ou sem raízes espanholas, estavam ilegais na Espanha. Chegaram a aceitar como prova de residência durante o período estabelecido um simples recibo de luz, gás, aluguel, até mesmo um comprovante de ter sido atendido num centro de saúde, punido pela polícia ou por um órgão público, ter uma conta aberta, estar registrado na prefeitura, ter recebido ajuda de alguma obra de caridade… Qualquer estrangeiro que estivesse morando de forma ilegal na Espanha naquele momento pôde apresentar provas e legalizar a sua residência ou, em alguns casos, conseguir a cidadania.

Quando for confirmar a origem espanhola do seu sobrenome, pense que além da versão castelhana, muitos deles tem também sua versão regional (galega, valenciana, maiorquina, aragonesa, catalã, basca, etc.), mas todas elas são espanholas. Além disso, as versões castelhanas mais arcaicas, que é mais provável que os sefarditas expulsos tivessem, podem ser confundidas com as versões portuguesas atuais desses mesmos sobrenomes (dois exemplos: naquele momento, o castelhano ainda tinha o “ç” (Mendoça/Mendoza); o “s” e o “z” eram utilizados indistintamente (Quirós/Quiroz) para escrever o mesmo sobrenome).

Portanto, se você tiver certeza que o seu sobrenome é espanhol e tiver algum interesse em conseguir a cidadania espanhola, deveria pensar seriamente em começar a agilizar os trâmites para quando o prazo estiver aberto. Assim poderá evitar se sentir como o único “bobo” que não conseguiu a nacionalidade por achar que o governo ia estabelecer critérios “rigorosos” para conceder a cidadania…

Ler também: Portugal concederá cidadania a descendentes de judeus sefarditas

Apellidos sefardíes (judeoespañoles)

by J.L.G.

El interés por conocer los apellidos españoles de origen sefardí ha aumentado considerablemente en los últimos meses debido al anuncio del gobierno de España de la posibilidad de otorgar la nacionalidad española, manteniendo la propia, a aquellos descendientes de los judíos sefardíes que fueron expulsados de su territorio a finales del sigo XV. Como consecuencia de este interés, circulan por la Red multitud de listas de supuestos apellidos sefardíes.

Sobre este particular, conviene aclarar que este tipo de listadoslo serían válidos si se refirieran a apellidos de origen inequívocamente hebraico o a las variaciones endémicas que hubieran sufrido los apellidos españoles durante los últimos 500 años en los lugares donde se establecieron las comunidades sefarditas tras la expulsión. De no ser así, estos listados no aportan nada nuevo, pues el resto de apellidos españoles han sido heredados indistintamente por cristianos (“viejos” y “nuevos”), judíos y moriscos de origen español.

Tampoco son fiables las informaciones que asignan origen sefardí a algunas tipologías concretas de apellidos españoles. Una de las ideas más extendidas entre la población sobre este asunto atribuye este origen a apellidos que se refieren a objetos (Ballesta, Espada….), colores (Blanco, Rojo….) o topónimos (Ávila, Toledo, Madrid….). Pero esta teoría no tiene ninguna base científica, puesto que tanto este tipo de apellidos como los patronímicos (García, Sánchez, Martínez…) u otros referidos a oficios (Tejero, Zapatero, Tejedor….), a características físicas (Gordo, Delgado, Bermejo….), a cualidades personales (Leal, Valiente, Bueno…) y a lugares o accidentes geográficos (Río, Laguna, Cerro, Cabezas, Llano….) se asignaban indistintamente a los habitantes de cualquier origen religioso. Asimismo, los que se refieren a la iglesia (Iglesia, Iglesias…) o a sus santos y advocaciones (San Martín, Santa Ana, Santa María…) se solían aplicar para los niños expósitos.

Teniendo en cuenta que la mayoría de los judíos españoles, por diferentes motivos, fueron incorporando los apellidos no hebraicos al linaje de sus familias, determinar el origen sefardí de una persona basándose exclusivamente en los apellidos de origen español es tarea muy complicada, por no decir imposible.

Pero precisamente esta dificultad es la que podría abrir la puerta a un gran número de posibles otorgamientos de nacionalidad, debido a que con el resto de criterios que se barajan para considerar el posible origen sefardí, tampoco será fácil determinar con absoluta certeza el origen, debido al tiempo transcurrido (500 años) y a los avatares que han tenido estas comunidades y sus individuos en los lugares donde se establecieron inicialmente o donde migraron después. Estas circunstancias podrían suponer que, en la práctica, si se aplican criterios estrictos, casi nadie pueda obtener la nacionalidad y si se aplican criterios más laxos, prácticamente todas las personas de origen español estarían en disposición de obtenerla.

Además, hay que tener en cuenta la laxitud aplicada por el  gobierno de España en recientes procesos de otorgamiento masivo de permisos de residencia a extranjeros que, con o sin raíces españolas, residían ilegalmente en España. En estos casos se llegó a aceptar como prueba de residencia efectiva en España durante el periodo de referencia determinado el haber pagado alguna factura de electricidad o gas , haber pagado alquiler, haber recibido atención sanitaria pública, haber sido sancionado por la policía o la administración, tener abierta una cuenta bancaria, estar empadronado en algún ayuntamiento, haber recibido asistencia por alguna organización caritativa… en definitiva, prácticamente cualquier extranjero de los que estaban en ese momento residiendo ilegalmente en España pudieron acreditar su arraigo y obtener el permiso de residencia o la nacionalidad según los casos.

A la hora de confirmar el origen español de su apellido, tenga en cuenta que además de la versión castellana muchos tienen versiones regionales (gallegas, valencianas, mallorquinas, menorquinas, aragonesas, catalanas, navarras, vascas, leonesas, etc.), pero todas ellas son españolas. Además, en las versiones castellanas más arcaicas, que serían las que más probablemente portarían muchos de los sefardíes cuando fueron expulsados, pueden confundirse fácilmente con las versiones portuguesas actuales de estos mismos apellidos (dos ejemplos: en aquel momento se utilizaba en castellano la “ç”  (Mendoça/Mendoza) y se utilizaban indistintamente la “s” y la “z” (Quirós/Quiroz) para escribir el mismo apellido).

Por lo tanto, ante la duda y si usted tiene la certeza de que su apellido es de origen español y tiene algún interés en conseguir la nacionalidad española, debería plantearse seriamente iniciar los trámites pertinentes para conseguirla cuando se abra el plazo. No vaya a suceder que, llegado el momento, tenga la sensación de haber sido el único “tonto” que no lo consiguió por no haberlo pedido pensando que se aplicarían criterios “rigurosos” en la resolución de las solicitudes…

Reflexões sobre a cidadania espanhola aos judeus sefarditas

Ontem o jornal El Mundo publicou uma coluna de opinião escrita pelo historiador britânico Henry Kamen sobre os prováveis motivos da decisão do governo espanhol de conceder a dupla cidadania aos judeus sefarditas. O texto, que pode ser lido em espanhol, reúne uma série de reflexões pertinentes que merecem pelo menos uma breve resenha.

O artigo de Kamen começa com a lembrança daquele mês de março de 1492, quando o governo ordenou sem piedade a expulsão de todos os judeus da Espanha. Essa decisão foi comentada pelo atual ministro de justiça, Alberto Ruiz-Gallardón, que afirmou que tudo isso foi um grande erro histórico, com graves consequências seculares.

Uma possível correção desse erro, oferecendo a cidadania aos judeus descendentes dos que foram expulsos do território espanhol, chega tarde e acompanhada por várias polêmicas e perguntas sem respostas. Kamen, nas suas pesquisas e especulações, questiona o que existe por trás dessa proposta de retificar os grandes tropeços das antigas autoridades espanholas. E uma das respostas plausíveis, de acordo com o historiador, são os problemas econômicos da Espanha atual.

Mas o que tem a ver a precária economia espanhola com a recuperação dos judeus sefarditas? O argumento de Kamen é que os judeus dos Estados Unidos são um coletivo rico e poderoso, que poderia apoiar financeiramente a Espanha e ajudá-la a se levantar depois da grave queda provocada pela crise econômica. Não deixa de ser uma troca de favores em vez de um “generoso” aperto de mãos. Observando este lado da questão, fica difícil acreditar no sincero arrependimento do governo espanhol.

O historiador recorda outro erro histórico: dessa vez, a expulsão dos muçulmanos no século XVII. Isso porque a Espanha deu as costas a 50 mil judeus e a 300 mil muçulmanos, legítimos espanhóis que tinham a sua vida e sua história construídas nesse país ibérico. Kamen pergunta: por quê o governo espanhol ofereceu a dupla nacionalidade somente aos judeus sefarditas? Será porque expulsar 300 mil muçulmanos não foi um erro? Ou será porque os muçulmanos atuais não são um coletivo atraente e não oferecem nenhuma vantagem econômica para a Espanha?

Os erros históricos dos países que no passado representaram o poder da humanidade em forma de grandes impérios se acumulam e a correção de um deles em detrimento de outros tantos é, outra vez, um erro grave. Pior ainda se a correção não for pura, nem sincera. Kamen deixa claro que a Espanha ainda precisa indenizar os índios americanos, o povo berebere de Marrocos e um número significativo de holandeses. Porque a proposta de acolher os judeus sefarditas sem fazer nem um mísero comentário sobre os outros povos exilados é como botar mais lenha na fogueira da polêmica.

Ciudadanía portuguesa y española a los judíos sefardíes

España y Portugal anunciaron la semana pasada que los judíos descendientes de todos aquellos que fueron expulsados de sus territorios durante el siglo XV tendrán derecho a la doble nacionalidad. La información divulgada por ambos gobiernos europeos sorprendió a los judíos dispersos por todo el mundo, que ahora pueden optar por tener el pasaporte español o portugués, dependiendo de la procedencia de sus ancestros.

El número de judíos con raíces europeas, específicamente con antepasados que vivieron en la península ibérica, supera los tres millones solo en Israel. Desde los años 30 del pasado siglo, los sefardíes ya contaban con la posibilidad de solicitar la ciudadanía, pero debían renunciar a su nacionalidad de origen. La ventaja de la actual decisión gubernamental es que los judíos pueden conservar la ciudadanía que posean y adquirir la europea.

Los judíos interesados deberán demostrar, por ejemplo, el origen de sus apellidos y, en el caso de España, comprobar que conocen el idioma ladino. La Federación de Comunidades Judías de España facilitará un documento que garantice y certifique que las personas que deseen obtener la doble ciudadanía son realmente sefardíes.

Portugal ya ha pedido perdón al pueblo judío. España aún no lo ha hecho. Ahora son los descendientes de los moriscos que fueron expulsados del territorio español durante el siglo XVII los que se sienten excluidos y reclaman sus derechos al gobierno español. Mientras tanto, muchos y muchos africanos dejan sus vidas y sus ilusiones en los mares de las costas europeas todos los años, intentando llegar al otro lado de la frontera. Y nosotros, humanos, ¿cuándo nos daremos cuenta de que somos esto, humanos, sin esas caducas barreras históricas sin sentido? ¿Quién sabe si ese pequeño paso de los gobiernos español y portugués servirá de ejemplo para otras iniciativas similares?