El peligro de los vídeos más populares

Es cada vez más común encontrar en los medios de comunicación alguna noticia acerca de los vídeos más vistos en plataformas sociales como YouTube. Los titulares suelen ser llamativos, como el que se podía leer hoy en la portada de ABC: El sensacional rescate de un perro a su amigo que cayó al río.

Como buena amante de los animales que soy, no me he podido resistir a entrar en la noticia. El texto empezaba haciendo hincapié en el número de visualizaciones de dicho contenido en YouTube (más 700.000 reproducciones). Según el periódico, el vídeo enseña la proeza de un perro que logra salvar a su amigo de un posible ahogamiento.

No pude evitar indignarme cuando me di cuenta de las risas de los humanos que presenciaban el acto heroico del can que rescata como puede a su amigo y evita que se lo lleve la corriente. “¿Cómo es posible que se rían mientras graban tal hazaña en vez de lanzarse ellos míos al río?”, pensé.

Al cabo de unos segundos, el espíritu periodístico que me acompaña desde la carrera me invitó a contrastar la información. Fue entonces cuando me di cuenta de que el famoso vídeo no es sino un fragmento -el más emocionante y angustioso, por supuesto- al que le faltan cinco segundos que aclaran perfectamente qué ocurrió en realidad. Echa un vistazo:

El dueño de los perros no les ha sometido a ninguna situación que supusiera un riesgo para la integridad de los mismos. Por tanto, no se trata de un rescate como tal, sino de un placentero momento lúdico que comparten humanos y canes. Los medios, una vez más, vuelven a caer en la tentación de fijarse en el titular de un contenido compartido en plataformas sociales sin hacer el sencillo y necesario ejercicio que he hecho yo (y lo puede hacer cualquiera): el de contrastar la información.