#AnimalesNoSonCosas

Este es el título de la campaña liderada por la Fundación Affinity y el Observatorio Justicia y Defensa Animal para conseguir que los animales en España dejen de tener el estatus de “cosa” ante la ley. Nene (mi gato) y yo estamos muy contentos y orgullosos de participar en esta preciosa iniciativa, con la que no podemos estar más de acuerdo. Si quieres unirte a la causa, visita la página de Facebook de la Fundación Affinity y firma la petición. Se trata de una reforma necesaria y muy beneficiosa para toda la sociedad.

animales no son cosas

Universidades em Costa Rica

bandera-de-costa-ricaCosta Rica, vergel centro-americano onde há tempos se apostou por não “desperdiçar” os recursos econômicos em gastos militares e por dedicá-los a promover um sistema educativo de qualidade e à preservação de seu esplêndido patrimônio natural. Quer estudar nesse país? Veja a lista de universidades costa-riquenses:

Universidad de Costa Rica (UCR)

Tecnológico de Costa Rica (TEC)

Universidad Católica de Costa Rica (Ucatolica)

Universidad Central (UC)

Universidad Nacional (UNA)

Universidad San Marcos (USAM)

Universidad Cenfotec (UCenfotec)

Universidad Florencio del Castillo (UCA)

Universidad de San José (USJ)

Universidad Santa Lucía (USL)

Universidad de Ciencias Médicas (UCIMED)

Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO)

Universidad San Judas Tadeo –Universidad Federada de Costa Rica (Usanjudas)

Universidad Latina de Costa Rica (Ulatina)

Instituto Latinoamericano de Computación (ILAC)

Universidad Internacional San Isidro Labrador (UISIL)

Universidad Americana (UAM)

Universidad del Valle (UVA)

Universidad Juan Pablo II (UJPII)

Universidad de Ciencias Empresariales (UCEM)

Universidad Politécnica internacional  (UPI)

Universidad Hispanoamericana (UH)

Universidad Libre de Costa Rica (ULICORI)

Universidad Fundepos

Universidad de La Salle en Costa Rica

Universidad Latinoamericana de Ciencia y Tecnología (ULACIT)

Universidad Empresarial de Costa Rica (UNEM)

Universidad Internacional de las Américas (UIA)

Universidad Autónoma de Monterrey (UNAM)

Universidad del Turismo de Costa Rica (UTUR)

Universidad Evangélica de las Américas (UNELA)

Universidad Adventista de Centroamérica (UNADECA)

Universidad Veritas

Universidad para la Cooperación Internacional (UCI)

Universidad Autónoma de Centroamérica (UACA)

Universidad Escuela Libre de Derecho

Universidad Centroamericana de Ciencias Sociales (UCACIS)

Universidad Tecnológica Costarricense (UTC)

Universidad Fidélitas  (Ufidélitas)

Universidad Continental de las Ciencias y las Artes (UCCART)

Universidad de las Ciencias y el Arte de Costa Rica

Universidad Magister (Umagister)

Universidad Invenio

Universidad Castro Carazo

Universidad para la Paz

Universidad Earth (EARTH)

Universidad Estatal a Distancia (UNED)

Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza (CATIE)

Universidad Santa Paula (USP)

Universidad Técnica Nacional (UTN)

Universidades de Costa Rica

bandera-de-costa-ricaCosta Rica, vergel centroamericano en el que hace décadas se apostó por no “malgastar” recursos económicos en gastos militares y dedicarlos a fomentar un buen sistema educativo  y a la preservación de su espléndido patrimonio natural. Aquí tienes el listado de universidades costarricenses:

Universidad de Costa Rica (UCR)

Tecnológico de Costa Rica (TEC)

Universidad Católica de Costa Rica (Ucatolica)

Universidad Central (UC)

Universidad Nacional (UNA)

Universidad San Marcos (USAM)

Universidad Cenfotec (UCenfotec)

Universidad Florencio del Castillo (UCA)

Universidad de San José (USJ)

Universidad Santa Lucía (USL)

Universidad de Ciencias Médicas (UCIMED)

Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO)

Universidad San Judas Tadeo –Universidad Federada de Costa Rica (Usanjudas)

Universidad Latina de Costa Rica (Ulatina)

Instituto Latinoamericano de Computación (ILAC)

Universidad Internacional San Isidro Labrador (UISIL)

Universidad Americana (UAM)

Universidad del Valle (UVA)

Universidad Juan Pablo II (UJPII)

Universidad de Ciencias Empresariales (UCEM)

Universidad Politécnica internacional  (UPI)

Universidad Hispanoamericana (UH)

Universidad Libre de Costa Rica (ULICORI)

Universidad Fundepos

Universidad de La Salle en Costa Rica

Universidad Latinoamericana de Ciencia y Tecnología (ULACIT)

Universidad Empresarial de Costa Rica (UNEM)

Universidad Internacional de las Américas (UIA)

Universidad Autónoma de Monterrey (UNAM)

Universidad del Turismo de Costa Rica (UTUR)

Universidad Evangélica de las Américas (UNELA)

Universidad Adventista de Centroamérica (UNADECA)

Universidad Veritas

Universidad para la Cooperación Internacional (UCI)

Universidad Autónoma de Centroamérica (UACA)

Universidad Escuela Libre de Derecho

Universidad Centroamericana de Ciencias Sociales (UCACIS)

Universidad Tecnológica Costarricense (UTC)

Universidad Fidélitas  (Ufidélitas)

Universidad Continental de las Ciencias y las Artes (UCCART)

Universidad de las Ciencias y el Arte de Costa Rica

Universidad Magister (Umagister)

Universidad Invenio

Universidad Castro Carazo

Universidad para la Paz

Universidad Earth (EARTH)

Universidad Estatal a Distancia (UNED)

Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza (CATIE)

Universidad Santa Paula (USP)

Universidad Técnica Nacional (UTN)

El peligro de los vídeos más populares

Es cada vez más común encontrar en los medios de comunicación alguna noticia acerca de los vídeos más vistos en plataformas sociales como YouTube. Los titulares suelen ser llamativos, como el que se podía leer hoy en la portada de ABC: El sensacional rescate de un perro a su amigo que cayó al río.

Como buena amante de los animales que soy, no me he podido resistir a entrar en la noticia. El texto empezaba haciendo hincapié en el número de visualizaciones de dicho contenido en YouTube (más 700.000 reproducciones). Según el periódico, el vídeo enseña la proeza de un perro que logra salvar a su amigo de un posible ahogamiento.

No pude evitar indignarme cuando me di cuenta de las risas de los humanos que presenciaban el acto heroico del can que rescata como puede a su amigo y evita que se lo lleve la corriente. “¿Cómo es posible que se rían mientras graban tal hazaña en vez de lanzarse ellos míos al río?”, pensé.

Al cabo de unos segundos, el espíritu periodístico que me acompaña desde la carrera me invitó a contrastar la información. Fue entonces cuando me di cuenta de que el famoso vídeo no es sino un fragmento -el más emocionante y angustioso, por supuesto- al que le faltan cinco segundos que aclaran perfectamente qué ocurrió en realidad. Echa un vistazo:

El dueño de los perros no les ha sometido a ninguna situación que supusiera un riesgo para la integridad de los mismos. Por tanto, no se trata de un rescate como tal, sino de un placentero momento lúdico que comparten humanos y canes. Los medios, una vez más, vuelven a caer en la tentación de fijarse en el titular de un contenido compartido en plataformas sociales sin hacer el sencillo y necesario ejercicio que he hecho yo (y lo puede hacer cualquiera): el de contrastar la información.

‘Mein Kampf’: best seller en 2016

mein_kampfPese al sorprendente éxito de ventas de la reedición de la obra simbólica del Tercer Reich, el Instituto de Historia Contemporánea ubicado en Munich asegura que no hay motivos para preocuparse. Convertido en best seller en pleno 2016, el libro escrito por Hitler -el primer tomo desde la cárcel, en 1924, y el segundo dos años después- fue reeditado por el mencionado instituto a raíz de la expiración de los derechos de autor el 31 de diciembre de 2015. En principio, se pretendía publicar un total de 4.000 ejemplares, una cifra sin duda irrisoria frente a un primer encargo de 15.000.

El libro que se comercializa ahora mismo en Alemania no se corresponde con la versión original de Mein Kampf (mi lucha), cuya reimpresión sigue estando prohibida. Se trata de una versión crítica en la que se encuentran alrededor de 1.300 páginas dedicadas a desmitificar el régimen nazi y refutar científicamente las teorías hitlerianas. Es por ello que Magnus Brechtken, subdirector del Instituto de Historia Contemporánea, afirma que la extrema derecha alemana no está contenta con la publicación de esta obra, ya que les hubiera gustado conservar el texto original.

La comunidad judía, por su parte, ha demostrado una cierta reticencia -lo que es lógico- ante la posible reedición de Mein Kampf. Sin embargo, el hecho de que el libro se haya convertido en un análisis crítico que contrasta las teorías racistas vigentes en la Segunda Guerra Mundial podría arrojar algo de luz en el intento de seguir enseñando y educando en pos del respeto y la tolerancia.

Tras la venta de 85.000 ejemplares, mientras los alemanes contemplaban el título de la obra en la lista de los best sellers de no ficción de la revista Der Spiegel a lo largo de 35 semanas, es inevitable cuestionar los posibles usos que se pueda dar al libro. El acentuado repunte de la extrema derecha en Europa -sobre el que ya he manifestado mi temor, rechazo y pesar en publicaciones anteriores- indica que quizá este no fuera el mejor momento para reeditar un libro como Mein Kampf. El pensamiento de Hitler mantiene vivo su rescoldo en propuestas xenófobas como las de la francesa Marine Le Pen o del húngaro Viktor Orbán. Son propuestas siempre polémicas, pero que cuentan con numerosos adeptos incluso fuera de Europa, como se ha visto en la campaña de Donald Trump en Estados Unidos, quien finalmente se ha alzado como presidente de la nación más poderosa del mundo. En tiempos de Mein Kampf como best seller (otra vez), cabe reflexionar sobre ese futuro que aún sigue anclado en un pasado hostil.

El faro de las orcas

Tristeza, incertidumbre, incomprensión, indiferencia, soledad… Palabras que se convierten en la realidad de tantas personas que descubren en su entorno más cercano la presencia de algo tan complejo como el autismo. Beto, un solitario guardafaunas, descubre el significado de este síndrome en el diccionario y, al tiempo, en la convivencia con el pequeño Tristán. Lola, una madre plena de valentía y determinación, decide llevar a su hijo a la recóndita Patagonia tras observar cómo el niño reaccionaba al ver un documental sobre la inexplicable relación entre Beto y las ballenas orcas. El faro de las orcas es una película basada en hechos reales que encantan, emocionan, cautivan y hacen reflexionar acerca de los numerosos mundos paralelos que alberga el planeta.

Sobre los humanos, los animales, la ética y la moral

sufre-luego-importaAyer, en un documental de National Geographic, comentaban que para cada persona que muere víctima de un ataque de tiburón, dos millones de tiburones mueren a causa de los diferentes tipos de ataques de los seres humanos. Tan perversa proporción –aún más incomprensible si consideramos que los tiburones suelen ser los villanos de las películas– me hizo recordar un libro que leí en verano. Sufre, luego importa. Reflexiones éticas sobre los animales, de Fransciso Lara y Olga Campos, es un compendio de argumentos con base filosófica que nos invita a reflexionar acerca del papel de los seres humanos en el planeta y de nuestra responsabilidad respecto al destino de los demás animales.

Decía Aristóteles que el hombre es un ser social por naturaleza. Socializar es, de hecho, un verbo cuya aplicación solo se contempla, en todas sus acepciones, en el contexto humano. Tal definición excluye del pensamiento aristotélico cualquier mención a los animales. Si socializar implica promover aquellas condiciones que favorezcan el desarrollo de los seres humanos, quedan excluidos los animales de los beneficios que podría propiciar dicho pensamiento.

Lara y Campos, desde las primeras páginas de su obra, exponen la situación actual de los animales en el mundo sin recurrir a eufemismos o a lo políticamente correcto. El primer contacto con el libro se hace duro y amargo, lo que puede entenderse como un proceso de sumersión en la realidad sin neopreno, ni botella de oxígeno. Si el lector es capaz de soportar esa especie de proceso de iniciación, podrá adentrarse en un mundo literalmente inhumano, carente de ética y moral, pero que pide a gritos ser visto y escuchado.

El mundo de los animales, aunque a menudo parezca demasiado obvio, es también el mundo de los humanos. Sin embargo, no puede haber dos mundos más dispares en cuanto a derechos y deberes. Los animales están a merced de los seres humanos, ya que solo estos poseen estatus moral. Según los autores, la moral judeocristiana no es la causante de la visión antropocéntrica del mundo, sino una mera repetición de los pensamientos filosóficos (y teológicos, diría yo) dominantes a lo largo de la historia. El propio Aristóteles, en Política, ya daba por hecho que la naturaleza posee un esquema jerárquico basado en la razón: tenerla o no tenerla es lo que determina el puesto que cada cual debe ocupar en la naturaleza.

En el siglo XVIII, Kant trató de alejarse de la moral cristiana con el fin de buscar una fundamentación de la ética y la moral más allá de la existencia o no de Dios. Habrá tenido mayor o menor éxito en su empresa, pero, en cualquier caso, lo hizo impregnado hasta el tuétano del pensamiento antropocéntrico dominante, concluyendo que “el hombre sigue siendo el centro porque solo los individuos que son capaces de ser morales –esto es, los seres racionales que pueden actuar por deber, independientemente de cualquier consideración de beneficio propio–, son intrínsecamente valiosos” (Lara y Campos, 2015: 27).

La comunidad moral solo la comparten, por tanto, los seres humanos. Los animales, como no son seres poseedores de razón (desde el punto de vista del propio ser humano), deben servir a los seres considerados superiores. La discriminación con base en la especie –tan arbitraria como la discriminación por raza, etnia, sexo, género, edad o nacionalidad–, actuando siempre de manera parcial respecto a nuestra propia especie, es lo que Singer denomina especismo. De ello se entiende que el antropocentrismo evoluciona hacia el especismo pese a la ausencia de una lógica interna en los argumentos que respaldan dicho pensamiento.

Los autores de la obra que nos ocupa cuestionan los criterios que justifican la posesión de estatus moral. ¿Quién tiene derecho a pertenecer a la comunidad moral? Por lo que hemos podido ver, tan solo los seres humanos, por el mero hecho de serlo, pueden cruzar este umbral porque poseen la etiqueta biológica de la razón. ¿Qué pasa, entonces, con aquellos seres humanos que, por distintos motivos, se encuentran, temporal o definitivamente, desprovistos de razón? ¿Habría que tratarlos tal y como son tratados los animales? Con este ejemplo del llamado argumento de los casos marginales, Lara y Campos ponen en evidencia un problema de lógica argumentativa que cuestiona la validez de los argumentos empleados tanto por el antropocentrismo como por el especismo a la hora de justificar la superioridad humana.

Para huir de dicha problemática discursiva, que afecta de lleno a la ética y a la moral vigentes, los autores proponen entender la moral como una preocupación por todo ser vivo que sufre, independientemente de que esté dotado o no de razón. Y volvemos al título: sufre, luego importa. La ética y la moral deberían fundamentarse en la máxima de evitar el sufrimiento. Ni siquiera hace falta recurrir a los numerosos estudios científicos que comprueban que los animales sufren –en contra de lo que sostenía Descartes–. Basta con observarlos o convivir con ellos para detectar su expresividad, su lenguaje, sus sentimientos y, por supuesto, su capacidad de sentir dolor.

La filosofía analítica, basada en un enfoque lingüístico, padece del mismo mal que padecía Kant al ser incapaz de huir del antropocentrismo o del especismo. No todo es lingüísticamente expresable (o expresado), lo que no significa que uno no sea consciente de lo que desea expresar. Lara y Campos, afianzándose en el cognitivismo, consideran que la consciencia es la capacidad de creer y desear. Un gato que desea atrapar a un pájaro en una rama de un árbol cree que podrá hacerlo tras una rápida y furtiva escalada. Así las cosas, podría considerarse legítima la atribución de creencias y deseos a los animales, lo que implica atribuirles consciencia: “negar la conciencia animal es incompatible con el hecho, suficientemente probado, de que los animales aprenden” (Lara y Campos, 2015: 45). Los autores abogan por el reconocimiento inmediato del derecho a no sufrir a todos los seres sintientes, lo que parece lógico, sensato, ético y moral.

Los últimos capítulos están dedicados a la experimentación con animales, práctica que puede ser sustituida por otros métodos que no contemplan el sufrimiento de un ser vivo, y las corridas de toros, cuya supuesta base cultural queda rápidamente disuelta en su propia incoherencia.

El libro es sin duda recomendable. Se trata de una obra de gran valor en los tiempos que corren. Nos urge comprender el papel de cada ser vivo en este planeta para que no parezca que el mundo ha quedado demasiado pequeño para los animales y los seres humanos.